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Tarde de otoño, cercanas las fiestas navideñas, día gris, tristeza en el ambiente y tristeza mayor en mi alma.
No es justo después de tanto esfuerzo y de lo difícil de las circunstancias no poder conseguir nada. La esperanza es lo último que se pierde, pero me queda poquita, la verdad. Es todo tan difícil. Creo que no merezco esto. No es lo que compré. Y no es lo que quiero. Basta ya. ¿Qué puedo hacer?
Vacaciones. Iban a ser las primeras que hicieran juntos la familia. La madre tenía siempre mucha ilusión y muchas ganas de pasarlo bien agradando siempre lo máximo posible a los demás. Nada salió como esperaba. Fue una experiencia desastrosa no en cuanto a sucesos materiales, que en eso todo salió muy bien (la organización llevó su tiempo pero fue perfecta), sino a nivel de sentimientos.
Que desgarro de corazón, la primera agresión física tras un año. Sentir que sus esperanzas apenas nacidas se morían. Nadie absolutamente nadie va a salvarte. Aprende y sálvate tú misma. Nadie te entiende porque todos son tan egoistas que no ven mas allá de sus narices.
Ahora ya no esperas nada. Estás hundida. La soledad es demasiado pesada, demasiado fría. No la quiero pero es lo que toca. Mañana tengo muchas esperanzas pero ya estoy desfasada y nadie va a darte una oportunidad. Mañana podría comenzar algo, pero en el fondo se que nada va a suceder. Mañana podría empezar a nacer.
Mañana tal vez no existe ya para tí. Estás sola.
Se trata de la última novela que he leído estos días. Debe de ser que había puesto tantas expectativas en ella, había leído tantos comentarios... que me ha defraudado enormemente.
Quizá a los amantes de la literatura psicológica, y de los personajes detectivescos les guste, pero personalmente a mí no me ha llenado especialmente.
Reconozco que la técnica narrativa es novedosa con los distintos personajes narrados en primera persona, pero al principio la historia no te va enganchando, y es ya mediada la obra cuando cada pieza, en principio suelta, termina encajando en el puzzle que es la novela.
Seguramente se me acabe olvidando esta pieza porque no he sabido sumergirme en las trazas de su estructura. Y bueno se lee fácilmente, pero no te deja ese poso de sentimientos que otras obras me producen.
"Vive como puedas" la novela de Joaquin Berges. Muy interesante. Acabo de terminarla. Muchos párrafos para subrayar , muy interesantes. Para ahondar quizá en el yo interior que todos llevamos dentro.
Es curioso como trata la vida sencillamente, sin grandes aspavientos. Quizá forzando un círculo demasiado perfecto, pero quizá la vida sólo son coincidencias en un momento de una serie de personas con sus mochilas, en un mismo lugar de este planeta llamado tierra.
Ahora comienzo "Los besos en el pan " de Almudena Grandes. Una de mis autoras predilectas.
Se me ocurre que puede ser una tarde cualquiera, la tarde de un sábado cualquiera como este. Sin grandes cosas que hacer, sin grandes trabajos por delante. Tarde relajada teniendo en el pensamiento a mi gente, mi familia y mis seres queridos. Es triste que no siempre podamos tenerlos a nuestro lado, pero una llamada de teléfono nos acerca a ellos durante un ratito. A veces es cierto aquel refrán que dice "Ojos que no ven corazón que no siente". Que pena da encontrar siempre el ambiente lleno de voces, de enfermedad y de demencia. Porque demencial es que tengan que soportar los gritos y malos modos de una persona enferma que por desgracia tiene que estar con ellos. En lugar de sentirlos afortunados por estar acompañados, a veces te preguntas si tienen derecho de soportar semejantes trifulcas y voces un día sí y al otro también.
Por otra parte penoso es tener a otro abuelo cercano y sentirlo más lejos aún por su egoísmo. No soy su hija pero me da pena en muchas ocasiones. Y si no les duele a sus hijos, ¿porqué tiene que dolerme a mí?. Creo que nunca merecí el comportamiento que nos dieron. Y si tan malas acciones cree que pudimos hacer, o tan mala opinión podemos causarle, tiene lo que se merece, o tal vez lo que siempre deseó. Allá él y su soledad, quien sabe si buscada. Yo le deseo que tenga su conciencia tan tranquila como tengo yo la mía. Y a la gente tóxica nada mejor que tenerla apartada de tu vida.
Una de las pocas obras que últimamente he leido y merece la pena. No conocía a esta autora pero ha sido un placer. El club sigue sorprendiendome gratamente en cuanto a sus propuestas.